Cuando aparece el “runrún” de la maternidad (y no tienes una respuesta clara)
- 17 mar
- 4 Min. de lectura
Hay momentos en la vida en los que no hay una decisión clara, pero sí una sensación.
Un pensamiento que aparece de fondo, sin avisar, sin hacer demasiado ruido… pero constante. Como un runrún.
Últimamente, me pasa con la maternidad.
No desde la certeza, ni desde un deseo firme que siempre haya estado ahí. Más bien como una pregunta que empieza a asomarse, sin una respuesta clara.
No es urgencia, pero tampoco es indiferencia
No siento presión directa. Nadie me está diciendo “deberías”.
Y aun así… aparece.
En conversaciones, en momentos tranquilos, en pensamientos sueltos que antes no estaban. Y entonces me doy cuenta de algo: no es urgencia, pero tampoco es indiferencia.
Es otra cosa. Algo más difícil de nombrar.

¿De dónde viene realmente esta pregunta?
A veces me pregunto si este runrún viene de mí… o de todo lo que hay alrededor.
La edad, las conversaciones, las vidas de otras personas, las historias que vemos, lo que “se supone” que debería pasar.
Y aquí es donde todo se mezcla.
Porque no siempre es fácil diferenciar entre lo que realmente deseas y lo que has aprendido a considerar como “lo normal”.
No es solo la maternidad, es el momento en el que estás.
También hay algo más que aparece en todo esto.
Tiene que ver con la edad, sí. Pero no solo con un número.
Tiene que ver con ese momento en el que estás alrededor de los 30… y especialmente cuando te acercas o pasas a los 35.
Un momento en el que, muchas veces, tu vida profesional empieza a tomar forma. Donde hay proyectos que crecen, ideas que salen adelante, decisiones que empiezan a tener impacto.
A veces son cosas que has construido tú.
Otras, también forman parte de la vida que compartes con tu pareja.
Y entonces todo se mezcla.
Porque mientras una parte de tu vida está despegando, aparece otra pregunta que no siempre encaja con ese ritmo.
No es solo “quiero o no quiero ser madre”.
Es también:
qué pasa con lo que estoy construyendo,
con la energía que tengo ahora,
con los proyectos que me ilusionan,
con la vida que estoy creando tal y como es hoy.
Y ahí es donde la pregunta se vuelve más compleja.
No porque haya algo mal.
Si no porque hay muchas cosas importantes a la vez.
No todo es blanco o negro
Durante mucho tiempo parece que hay dos opciones: querer ser madre o no querer serlo.
Y ya.
Pero la realidad no siempre es tan clara.
También existe ese espacio intermedio. No tenerlo claro, dudar, cambiar, preguntarte… y no saber aún.
Y eso también es válido.
Cuando quieres y no quieres a la vez
Hay otra parte de todo esto que cuesta más reconocer.
Y es que a veces no es un “sí” o un “no”.
Es un poco de las dos cosas.
Hay momentos en los que lo ves, lo imaginas, incluso te ilusiona. Y otros en los que sientes que no encaja, que no es el momento, o que no quieres cambiar lo que tienes ahora.
Y convivir con eso puede ser confuso.
Porque parece que deberías tenerlo claro.
Pero no siempre es así.
El miedo a parar (o a cambiar lo que eres)
También aparece algo más silencioso.
El miedo a parar.
A que algo de lo que eres ahora cambie.
A veces no es miedo a la maternidad en sí, sino a lo que podría implicar.
Tu ritmo.
Tu libertad.
Tu forma de trabajar.
Tu identidad.
Cuando estás en un momento en el que sientes que estás construyendo algo, que estás creciendo, que hay cosas que por fin empiezan a encajar… la idea de cambiar eso puede remover mucho.
No es falta de claridad, es que todo importa
Y quizá aquí está la clave de todo.
No es que no lo tengas claro.
Es que hay muchas cosas importantes a la vez.
Tu vida.
Tus proyectos.
Tu bienestar.
Tus relaciones.
Y también, esa posible idea de maternidad.
Y cuando todo importa, elegir no es tan simple.
La incomodidad de no tener una respuesta
Hay algo que incomoda especialmente: no poder decir con seguridad “sí” o “no”.
Porque vivimos en un mundo donde parece que todo tiene que estar definido, decidido, resuelto.
Pero hay decisiones, o incluso preguntas, que necesitan tiempo, espacio y silencio. No para ser respondidas rápido, sino para ser entendidas.
Escucharte sin ruido
Últimamente, intento acercarme a esto desde otro lugar.
No desde la presión de decidir, sino desde la curiosidad de escuchar.
Qué siento cuando lo pienso,
desde dónde viene esta idea,
si me genera calma… o inquietud.
Sin forzar una respuesta.
Solo estando ahí.
Quizá no se trata de decidir ahora
Y aquí hay algo que cada vez siento más claro: no siempre necesitas decidir en el momento en el que aparece la pregunta.
A veces, solo necesitas permitirte sentirla.
Dejarla estar.
Observarla.
Sin prisa.
Una reflexión final
Hay temas en la vida que no son inmediatos, ni simples, ni lineales. Y la maternidad, para muchas personas, es uno de ellos.
Quizá crecer también es esto: aprender a convivir con preguntas que no tienen una respuesta clara todavía.
Y confiar en que, poco a poco, algo dentro de ti se irá ordenando.
No siempre necesitas decidir.
A veces solo necesitas escucharte sin ruido.
Y tú… ¿Alguna vez has sentido ese “runrún” sin tener una respuesta clara?




A los 38 y sintiéndolo así!❤️
que paz leer lo mismo que ronda mi mente, GRACIAS, no soy la única!