Cuando no sabes qué hacer con tu vida (y eso también está bien)
- Jessica Barberán
- 14 jul 2025
- 3 Min. de lectura
Hay momentos en los que ya no sabes si lo que haces tiene sentido.
No hay una crisis aparente.
No hay una razón concreta.
Solo una sensación sutil de incomodidad. De desajuste.
Como si lo que antes encajaba, ahora pesara.
Y entonces aparece esa pregunta que no siempre sabemos cómo sostener:
¿Qué quiero hacer con mi vida ahora?
Estar en tránsito no es estar perdida
Durante mucho tiempo nos enseñaron que tener un camino claro es lo ideal.
Saber a dónde vamos. Planificarlo todo. Tener certezas.
Pero a veces la claridad no llega desde la mente.
Llega desde el cuerpo. Desde la incomodidad. Desde el silencio.
Y en ese silencio es donde empieza lo más valioso: la posibilidad de volver a escucharte.
No necesitas tener respuestas.
Solo darte un espacio para mirar hacia dentro.
Sin juicio. Sin exigencias. Sin prisa.
Dos ejercicios para empezar a escucharte
Te comparto dos prácticas suaves y honestas que pueden ayudarte a reconectar contigo.
No están pensadas para que tomes decisiones inmediatas,
están pensadas para que puedas hacerte espacio.
Y desde ahí, ver qué aparece.

1. Diario de los “¿Y si…?”
Durante una semana, dedica 10 minutos al día a escribir libremente.
Completa una frase distinta cada día.
Como si pudieras abrir todas las puertas,
aunque solo fuera con la imaginación.
Algunas ideas para empezar:
¿Y si ya sé lo que necesito y no me estoy escuchando?
¿Y si el miedo está queriendo protegerme, no frenarme?
¿Y si me permito no saber todavía?
¿Y si empiezo a hacer espacio, aunque no sepa para qué?
Escribe sin corregir. Sin preocuparte por cómo suena.
Deja que la mano hable antes que la mente.
2. Mis 5 no negociables
Haz una lista con todo lo que te gustaría que tuviera tu vida ahora mismo: rutinas, formas de trabajar, vínculos, espacios, maneras de habitar tu tiempo.
Y luego elige solo cinco cosas que, hoy, sientas que son innegociables.
Pueden ser cosas como:
Tener tiempo libre real
Sentirme valorada y en calma
Poder crear sin presión
No llenar mi agenda sin sentido
Trabajar con personas que me respeten
Una vez los tengas, pregúntate:
¿Estoy respetando hoy estas necesidades?
¿O estoy adaptándome a algo que ya no me representa?
No se trata de cambiarlo todo de golpe.
Se trata de empezar a mirar desde otro lugar.
Cuando soltar lo seguro se convierte en un acto de honestidad
Es cierto que dar el paso hacia un cambio no es fácil.
Salir de la zona de confort duele.
Implica hacerse cargo de dudas, de miedos, de no saber.
Implica navegar por lo desconocido, dejar atrás caminos que quizás para otras personas, o incluso para ti antes, eran innegociables: un sueldo fijo, una buena calidad de vida, un trabajo estable, el funcionariado.
Pero ahora, todo eso que antes te daba seguridad, ya no te resuena.
Ya no te llena. Ya no se siente como tu camino.
Y puede que sientas la presión del entorno.
Porque no todos van a entenderlo.
Porque cada quien proyecta su propia historia.
Pero recuerda: la opinión que más importa es la tuya.
La voz que necesitas seguir es la que te hace sentir que estás alineada con lo que quieres.
A veces nos centramos tanto en escuchar lo que opinan los demás,
que nos desconectamos de nuestra propia intuición.
Que no te pase.
Escucharte es el primer acto de amor
No estás rota.
No estás tarde.
No estás perdida.
Estás en tránsito.
Y eso también tiene valor.
Quizás no puedas verlo aún, pero permitirte estar aquí,
con todas tus dudas, tus pausas y tus intuiciones,
es una forma de volver a ti.
Estoy preparando un cuaderno descargable con estos y otros ejercicios,
por si te apetece tenerlos en papel, o dedicarte un tiempo solo para ti.
En cuanto esté disponible, lo compartiré por el blog.
Gracias por quedarte hasta el final.
Y si algo de todo esto te resonó, puedes dejar un comentario o compartir este post con alguien que esté en un momento parecido.
Nos leemos con calma.
Siempre desde lo que sentimos, no desde lo que deberíamos.
Con cariño,
Jessica.




Comentarios