Tu cuenta emocional: El secreto para cuidar de tu salud mental
- Jessica Barberán
- 26 ene
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 10 jul
Cuidar de nuestra salud mental es un acto de amor propio que a veces olvidamos por la prisa de la vida diaria. Para explicártelo de una manera más clara, te lo voy a contar con un ejemplo que seguro te ayudará a verlo mejor. Imagina que eres como una cuenta de ahorros, una cuenta bancaria emocional. Cada acción, experiencia o relación puede sumar o restar a tu saldo. Y lo más importante: así como una cuenta real, si no vigilamos los movimientos, podríamos terminar con el saldo en rojo sin darnos cuenta.
Los ingresos emocionales: lo que te suma
Imagina esos momentos que te llenan de energía y bienestar: una tarde con tus amigos, una caminata al aire libre, ese café que te tomas en paz o incluso 10 minutos de silencio y respiración consciente. Cada una de esas acciones es un ingreso en tu cuenta emocional.
Ejemplo:
Pasas una tarde en casa leyendo un libro que te encanta. Ingreso: +100 € de energía.
Una videollamada con una amiga que vive lejos y te hace reír. Ingreso: +200 € de felicidad.
Pequeños gestos pueden sumar más de lo que imaginamos, pero necesitamos estar atentas para notarlo.

Los gastos emocionales: lo que te resta
Y también están esas situaciones o decisiones que, aunque no siempre podemos evitar, nos dejan sin energía.
A veces, son inevitables, como enfrentarnos a un problema laboral, una discusión familiar o una obligación social que nos incomoda. Estas experiencias son como gastos inesperados que disminuyen el saldo de nuestra cuenta emocional.
Ejemplo:
Vas a una reunión que no te apetece y te sientes fuera de lugar. Gasto: -200 € de incomodidad.
Te sobrecargas con tareas y no dedicas tiempo para descansar. Gasto: - 300 € de agotamiento.
Es importante ser conscientes de lo que nos resta, porque solo así podemos aprender a invertir mejor nuestro tiempo y energía.
El secreto: mantener un balance positivo
El equilibrio emocional está en mantener el saldo positivo. Esto no significa evitar todos los "gastos" porque, como en la vida, a veces no podemos, pero sí ser conscientes de recargar nuestra cuenta.
Por ejemplo:
Si tienes una discusión que te resta energía, busca compensarlo con algo que te aporte: una ducha relajante, una sesión de yoga o simplemente escuchar tu música favorita.
Si un día es especialmente difícil, plantéate cómo puedes recargar al día siguiente con una actividad que disfrutes.

Consejos prácticos para cuidar tu saldo emocional
Haz una revisión semanal: Pregúntate, ¿qué me sumó esta semana? ¿Qué me restó? ¿Cómo puedo compensar los gastos?
Prioriza el autocuidado: Recuerda que no es egoísmo, sino una inversión en ti misma. Aunque sea una hora a la semana, dedícala a algo que disfrutes.
Elimina los gastos innecesarios: Si hay personas, situaciones o actividades que continuamente te drenan energía, reflexiona si puedes alejarlas o reducir su impacto.
Rodéate de ingresos: Busca activamente esos momentos, personas o lugares que te hagan sentir bien.
Conclusión
Tu salud mental es como una cuenta bancaria: lo que inviertes en ti misma se traduce en bienestar a largo plazo. Aprende a identificar lo que te suma y lo que te resta, y asegúrate de mantener un saldo positivo. Porque tú, y solo tú, eres la responsable de tu cuenta emocional.
Y recuerda, cuidar de ti misma no es un lujo, es una necesidad.
Reflexiona: ¿qué ingresos puedes sumar hoy a tu vida? Me encantaría leer tus pensamientos en los comentarios.




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